Video: Fundación de Iglesias

Haz clic en el botón para reproducir el video

Reflexión Bíblica

La decisión de fundar una iglesia debe basarse en una comprensión profunda de las Escrituras y no simplemente en emociones pasajeras. A continuación, presentamos algunos principios bíblicos para considerar:

1. Fundar sin pensar en el dinero

La Escritura nos advierte sobre el peligro de hacer del ministerio un negocio. El apóstol Pablo trabajaba con sus propias manos para no ser carga a las iglesias y predicaba el evangelio gratuitamente.

"Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto. Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición."
1 Timoteo 6:8-9

Ver también: Hechos 20:33-35; 1 Pedro 5:2

2. La importancia del conocimiento teológico

Un ministro debe ser capaz de enseñar correctamente la Palabra de Dios, lo que requiere estudio y preparación. La falta de conocimiento lleva al error doctrinal y al engaño.

"Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad."
2 Timoteo 2:15

Ver también: Oseas 4:6; Tito 1:9

3. El esfuerzo personal requerido

El ministerio pastoral es un trabajo arduo que requiere sacrificio, dedicación y perseverancia. No es para los que buscan comodidad o reconocimiento fácil.

"Y tú, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo. Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado."
2 Timoteo 2:3-4

Ver también: 1 Corintios 9:24-27; Colosenses 1:28-29

4. No fundar solo por emociones

Las emociones son cambiantes e inestables. El llamado al ministerio debe estar fundamentado en un discernimiento claro, confirmación de la iglesia y cualidades espirituales demostradas.

"El que se apresura a hacerse rico no quedará sin castigo."
Proverbios 28:20b

Este principio aplica también al deseo de obtener reconocimiento ministerial rápidamente sin la debida preparación.

Ver también: Proverbios 19:2; 1 Timoteo 3:1- 7

"Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas."
Efesios 5:11